|
LAS ISLAS BALEARES EN LA CUARTA ETAPA
La tercera cita con Mallorca, y con el resto de las Baleares, tuvo lugar
en la cuarta etapa, el 15 de marzo de 1985. Cuenta la prensa que el
sector turístico esperaba que la emisión tuviera efecto en las
vacaciones de Semana Santa.
Naomi y Kim vistieron con el traje tradicional mallorquín. A
Mari Luz,
le tocó el traje ibicenco, mucho más llevadero debido a su baja
estatura.
|

|
Kim y Lydia escoltan a Mayra al pie de
la escalera
vestidas con trajes típicos de diversas islas |
Parece ser que, en la ronda de preguntas, uno de ellos respondió
“Menorca” como ciudad de
Baleares, lo cual hizo que “las Tacañonas”
actuaran, ya que ése es el nombre de la isla.
En Youtube se puede ver la segunda pregunta a la primera pareja
En esta ocasión, en la eliminatoria las dos parejas que se jugaban el
pase a la subasta compitieron en una prueba que consistía en que las
chicas tenían que ir formando estalactitas con masa de pan encima de la
cabeza de su pareja, que estaba sentado en un caballo. La pareja que
hiciera la torre más alta sin caerse, ganaba.
En Youtube se puede ver el desarrollo de “La carrera del Chollo”
El decorado de este programa fue muy parecido al del programa dedicado a
Mallorca de la etapa anterior, sólo que se podía ver la silueta no sólo
de la isla de Mallorca, sino de las de todo el archipiélago balear.
Imagen generada por inteligencia artificial a partir de otra imagen
Durante la subasta, y como siempre, fue Mayra la encargada de
proporcionar a los televidentes las píldoras culturales sobre el
archipiélago. Se mostraron imágenes de la cala de Sa Calobra (un
recóndito pero bello lugar); la zona turística de Cales de Mallorca, al
este; la localidad ibicenca de Sant Antoni, y
para Menorca se seleccionó Maó (Mahón). Tuvieron cabida la salsa típica
del lugar, la MAHONesa y, otra vez, las estalagmitas y los bailes
tradicionales.
Miss Balears 1985, Lacy Escandell, se acercó a conversar con Mayra tras
bajarse del barco en el que había aparecido junto a otras misses
insulares. Por la parte oficial, acudió el hasta no hace mucho director
del aeropuerto de Palma, Pedro Meaurio. Contó la anécdota de la mujer
nigeriana que dio a luz en un avión mientras sobrevolaba el
archipiélago. Asimismo, intervino Antoni Munar, Director General de
Turismo del gobierno autonómico.
Cómo no, los humoristas también aparecieron en esta emisión.
Arévalo
hizo de hippy ibicenco, un colectivo que se instaló por los años sesenta
del siglo XX y
que aún hoy sigue teniendo presencia en la isla. La “princesa”
Smilja Mihailovich, residente en la Pitiüsa mayor, acudió como creadora
de la moda ad-lib, un movimiento que usaba la ropa
blanca traslúcida y de algodón.
Bigote
Arrocet habló sobre la estancia de Lord Nelson en Menorca durante los
años en que fue colonia británica y no territorio español.
|

|
|
Bigote Arrocet en el papel de Lord
Nelson |
Por cierto,
el historiador menorquín Eusebio de la Fuente
también tuvo unas palabras en la emisión. Por su parte,
Beatriz Carvajal apareció ataviada de hondera. Uno de sus chistes trató sobre un niño que
tenía tanta fuerza en la mano, que al hacer la mili se cargó a su
superior al realizar el saludo. Y un hondero de verdad repitió la misma
hazaña que en el programa de la tercera etapa.
|

|
|
Bailes tradicionales de la isla mayor |
Los concursantes perdieron, entre otras cosas, un viaje de mes y medio
con todos los gastos pagados a Mallorca, Menorca e Ibiza.
Afortunadamente, el premio que se llevaron los
dos cuñados que llegaron a la subasta fue un
Seat
Ibiza.
|

|
|
La pareja que se llevó el coche |
Otras anécdotas
Terminemos esta sección contando algunas anécdotas
relacionadas con las Islas Baleares y el «Un, dos, tres...». Por
ejemplo, durante sus vacaciones de verano de 1984,
Chicho Ibáñez
Serrador convocó un casting en un hotel de Mallorca para seleccionar a
chicas que pudieran ser azafatas de la nueva etapa del programa. De ese
casting salió elegida la rubita Naomi Unwin.
Aparte de alguna pareja concursante, también ha habido gente de Mallorca
en el equipo. Ya hemos señalado a Llum Barrera. Tenía unos cinco años
cuando empezó su ilusión por participar en el buque insignia de la
televisión española. En aquella época, le gustaban Beatriz Carvajal y
Antonio Ozores. Un buen día, recibió una llamada para salir en
la última etapa de
«Un, dos, tres...».
Reconoce que bajó las escaleras centrales del plató
temblando, porque estaba muy entusiasmada de verse en el sitio que había
soñado.
|

|
Barrera describe a Chicho como “una
eminencia en el mundo de la televisión”. Dice de
él que tiene las cosas muy claras y que sabe mucho del medio.
“Era un director muy exigente. Lo que más me
gustó es que sabía sacar lo mejor de cada uno”,
señala. Reconoce que “como era un poco mayor,
daba la sensación de que no controlaba porque estaba allí sentado como
un abuelito”, pero asegura que en absoluto era
así. Llum también recuerda su mal genio cuando las cosas no salían bien
y, por otra parte, su buen humor si iba como la seda.
Una de las acompañantes de Arévalo en el programa dedicado a las Islas
Baleares de 1985 fue la chilena pero
mallorquina de adopción María Contreras, relaciones públicas de
discotecas en la Mallorca de la época.
Paloma Cerezo, la
asistenta personal de Chicho, siempre recordaba una curiosa anécdota
intentando encontrar a unos concursantes: un matrimonio de
personas mayores residentes en Ibiza fue
seleccionado para acudir como sufridores en el plató; como no tenían teléfono y no
era fácil localizarlos, Prointel tuvo que llamar a la Guardia Civil para
que los encontrara.
Para acabar, podemos recordar que el programa «La gran consulta»
celebró el quincuagésimo aniversario del «Un, dos, tres...»
desde Mallorca, con el crítico de televisión
Borja Terán, el último presentador del programa,
Luis Larrodera, y la
calabaza Ruperta como invitados. Entre
los objetos originales del programa que se enseñaron estaba el reloj que
cronometraba los cuarenta y cinco segundos de la tanda de preguntas y
que se superponía en pantalla durante la segunda etapa.
|