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La calabaza Ruperta, |
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La calabaza Ruperta, recuperada como mascota del programa en la etapa anterior, volvió a serlo en esta octava etapa. Convertida ya en un símbolo clásico e inmortal del «Un, dos, tres...», sustituirla habría sido un error.
En los primeros programas de esta octava etapa el ejemplar de calabaza Ruperta que aparecía en la subasta portado por María Abradelo era el mismo de la etapa anterior; sin el canotier y con tapa abierta para ocultar en su interior alguna sorpresa.
Imagen generada con inteligencia artificial a partir de un fotograma de vídeo
Más adelante se diseñó otro molde que dio lugar a otra Ruperta, igual de entrañable y simpática, pero con sombrero canotier, que podía destaparse para descubrir qué sorpresas contenía el interior de la calabaza.
También hubo variantes de Ruperta en determinados programas, como en el dedicado a la cocina española (29 de enero de 1993), en el que la calabaza lució un gorro de cocinero.
Imagen generada con inteligencia artificial a partir de un fotograma de vídeo
Así como en la etapa anterior siempre que los concursantes de la subasta se quedaban con el premio que escondía la Ruperta, ésta les traía suerte, porque venía acompañada de una suculenta cantidad de dinero, o del coche y el apartamento, en la octava etapa Ruperta dio una de cal y otra de arena.
Así, en el programa dedicado al Renacimiento (23 de octubre de 1992), Ruperta traía en su interior el mayor premio dado en la historia del «Un, dos, tres...»: un Peugeot 405, un cheque de cinco millones de pesetas, un apartamento en Jávea (Alicante) y un yate.
Imagen generada con inteligencia artificial a partir de un fotograma de vídeo
En cambio, en el programa dedicado al balneario (27 de noviembre de 1992), los concursantes se llevaron Rupertas de plástico. Y en el segundo programa dedicado a Tailandia (26 de febrero de 1993), para alegría de las “neo Tacañonas”, el regalo fue una rotunda y redonda calabaza Ruperta.
Imagen generada con inteligencia artificial a partir de un fotograma de vídeo
Más suerte tuvieron los concursantes del programa dedicado a las Fallas (19 de marzo de 1993), que además de la Ruperta, ganaron un coche descapotable, un apartamento en Cullera (Valencia) y el azulejo sorpresa de Porcelanosa con diez millones de pesetas.
Imagen
generada con inteligencia artificial
Pero, por desgracia, los concursantes del programa dedicado a los inventos (21 de mayo de 1993) se llevaron 981 calabazas.
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